KAWASAKI VW 800 hecha para disfrutar
 
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KAWASAKI VW 800 hecha para disfrutar

La Kawasaki W 800 es una moto atemporal, una moto cuya primera versión con motor de 650 cc nació a finales de los noventa, fiel a la estética de la primera W1 de 1966, pero con las actualizaciones técnicas necesarias para ser comercializada en 1999. En 2011, Kawasaki lanzó la actual W 800 con un motor engordado hasta los 800 cc y con inyección electrónica, que mantiene con fidelidad la estética de su predecesora pero con un motor un poco más potente y funcional. Ahora, el siguiente paso dado por la firma de Akashi es ofrecer a los más nostálgicos una versión que estéticamente potencia la personalidad y el carácter de la que es, sin lugar a dudas, una de las motos más llamativas de nuestro mercado.

Preciosa

La W 800 Special Edition es de ese tipo de motos que jamás te cansas de mirar. El mimo con el que está realizada, su calidad de acabados y una estética fidedigna al estilo de los años 70 son las claves para que esta belleza haga que más de un viandante gire su cabeza al verla pasar.
Además, la acertada decoración basada en el color negro y los diferentes adornos en dorado ideada por los diseñadores japoneses no ha hecho más que incrementar su atractivo, dando como resultado una espectacular moto vintage equipada con todo lo necesario, no sólo para disfrutar de ella en nuestro garaje, sino también para darnos largos paseos gozando del paisaje por carretera o sacando pecho en los semáforos de nuestra ciudad, donde en muchas ocasiones seremos el centro de atención de todas las miradas.

En esta edición se han eliminado prácticamente todos los cromados que hacían deslumbrar a su predecesora, aunque lejos de ser un inconveniente, este cambio le ha hecho ganar en elegancia y sobriedad. Elementos como las botellas de las horquillas, la araña que soporta el faro e incluso los mismos escapes y el motor han sido decorados con un austero color negro, mate o brillante según se tercie, que define de manera formidable su silueta. Asimismo, las escasas piezas que forman su anatomía, como los guardabarros delantero y trasero, así como las tapas que recubren el filtro del aire, también se han visto coloreadas en negro.

El depósito ha recibido un tratamiento especial y se le ha pintado una gruesa franja central en color gris titanio, ribeteada por un par de finas líneas en color dorado que rompen muy acertadamente la monotonía estética del negro. En este mismo sentido, sus creadores han tenido a bien integrar, como ya hemos dicho, algunos acabados en color oro, como es el caso de los cercos de las clásicas llantas de radios, los logos que hacen referencia a la marca y el modelo, situados en la parte posterior del asiento, y las tapas del filtro respectivamente o las líneas que perfilan la franja del depósito.
Hay que decir que todo ello demuestra un exquisito buen gusto por parte de sus creadores, que han sabido otorgarle a la Special Edition un estilo muy particular y completamente distinto al de la versión base.

Hecha para disfrutar

En el apartado técnico, Kawasaki ha sabido compaginar perfectamente los requisitos imprescindibles para circular sin problemas, con las originalidades propias de los vehículos de época. Y es que en una moto de estas características se llega a perdonar detalles como el freno de tambor posterior de 160 mm, algo que en una moto convencional de fabricación actual podría considerarse un importante inconveniente.

Pero en la W 800 SE no lo es; de hecho, le ayuda a mantener ese aire retro que tanto aprecian los usuarios que se hacen con motocicletas de su estilo. Además, desde el punto de vista funcional, contar con un freno de tambor tampoco altera mucho su comportamiento, pues el eje anterior se ha provisto con un disco de 300 mm con pinza de doble pistón que ayuda al conjunto de frenada a cumplir sus funciones, discretamente, pero sin excesivas complicaciones.
La W 800 no es una moto con la que vayamos a cometer muchos excesos, no invita a realizar una conducción muy agresiva, sino más bien todo lo contrario. Está pensada para tomarnos la vida con calma, disfrutando de una conducción relajada, y para deleitarnos con todo lo que suceda a nuestro alrededor. Dispone de una posición cómoda, muy racional, con el manillar y las estriberas bien colocados para que no forcemos ni brazos ni piernas. Como las motos de los 70, el asiento es plano y de una sola pieza, no resulta muy ergonómico, que digamos, pero a pesar de ser un poco duro, resulta bastante acogedor para conductor y acompañante y, gracias a su escasa altura (790 mm), se llega al suelo con facilidad al parar o al realizar maniobras por ciudad.

El aparto de suspensiones no es para nada complicado, la horquilla convencional (con los típicos fuelles guardapolvo) y los dos amortiguadores hidráulicos posteriores convencionales se comportan con corrección, y ofrecen un ajuste de serie (se puede variar la precarga de muelle de los amortiguadores en cinco puntos) un poco blando y con un recorrido más bien corto, aunque perfecto para una conducción normal.

Al contrario que sus predecesoras de hace décadas, la W 800 SE es una moto relativamente ligera y compacta, lo que le aporta una gran facilidad de maniobra. Su dócil motor, con una potencia de 48 CV a 6.500 rpm (que la hace apta para el carnet A2), mantiene el tacto de los motores clásicos, con el ronroneo y las pistonadas características de un bicilíndrico de estética retro pero materiales actuales. Esto se aprecia de igual forma en el conjunto cambio/embrague, que, a pesar de no ser especialmente rápidos de reacciones, gozan de una gran suavidad de funcionamiento. Es un motor con unos bajos y medios muy aprovechables que invita a cambiar sobre las 3.000 rpm, y es que más allá de las 4.000 ó 4.500 vueltas no se siente muy a gusto, a partir de ahí comienzan a aparecer algunas vibraciones y el sonido del motor revela que se siente algo forzado.

Clásica para todos los días

La SW 800 SE es una moto sorprendente, pues a pesar de lo que muchos puedan pensar, por su funcionalidad y facilidad de manejo puede ser perfectamente una moto todo uso. Como ya hemos dicho, resulta muy agradable de conducir y dispone de una capacidad de maniobra excelente gracias a sus controlables dimensiones y a un radio de giro bastante cerrado. El tacto de embrague es preciso y suave, por lo que no se hace excesivamente pesado accionarlo continuamente por ciudad. El motor tiene un buen par, siendo esto perfecto para circular por los congestionados núcleos urbanos desahogadamente o por carreteras comarcales, gozanbo de una buena aceleración y recuperación.

Los consumos tampoco son excesivamente altos; de hecho, con una media de unos 6 litros a los 100 km, la SW 800 tiene más que suficiente para recorrer algo más de 230 kilómetros con un solo depósito, lo que no está nada mal para tratarse de una 800 cc.

La Special Edition es, como su propio sobrenombre indica, una moto única y con todo en su sitio. Su equipamiento de serie no va más allá de un cuadro de instrumentos formado por dos esferas que integran los indicadores más precisos e incluso se toma la licencia de montar una pequeña pantalla digital, o el gran faro redondo de rigor (de buenas prestaciones), pero todo eso qué más da, los motivos que nos llevan a comprar una moto como la SW 800 SE son otros bien distintos. Si lo que deseamos son grandes avances tecnológicos o un modelo superequipado, está claro que la bella Kawasaki no es nuestra moto...


Como va en…

Ciudad
Se desenvuelve perfectamente por ciudad; su compacto tamaño, una altura al suelo de sólo 790 mm y un radio de giro cerrado facilitan mucho las maniobras. El motor ofrece una respuesta muy dócil, lo que la hace muy fácil y agradable de conducir.


Carretera
Por su filosofía, es una excelente compañera de paseo. Su parte ciclo y motor se sienten muy a gusto cuando circulemos a un ritmo tranquilo y sosegado, con marchas largas y aprovechando al máximo el par motor. Sin lugar a dudas, una moto excelente para disfrutar del paisaje.

Autopista
Éste no es su ambiente y la bella Kawasaki no duda en hacérnoslo saber a través de algunas vibraciones que se escapan a través de su manillar y estriberas. Está claro que si queremos disfrutar de su compañía, deberemos escoger otro escenario más propicio.

 

 

 

 

 

 

Pensamiento Positivo: El que no marcha con el tiempo, con el tiempo se marcha.
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